Quiénes Somos

 

La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos fue fundada en 1883. Su fundador, el Beato Manuel Domingo y Sol (conocido también como Mosén Sol) decía que “es una de tantas fórmulas que el Señor ha querido suscitar para facilitar la santificación del sacerdote en medio del mundo y para mayores resultados de gloria de Dios”.

Los objetivos que la Hermandad desarrolla desde su origen son:

- El fomento, sostenimiento y cuidado de las vocaciones eclesiásticas, religiosas y apostólicas.

-   La formación cristiana de la juventud.

- El incremento del espíritu de reparación y de la devoción al Corazón de Jesús, especialmente en la Eucaristía.

El Beato Mosén Sol no quería que su obra se confundiera con una congregación religiosa porque perdería su fisonomía puramente sacerdotal. Finalmente, en 1898 la Santa Sede reconoció oficialmente la peculiaridad de la Hermandad: sacerdotes seculares con vida común.

 

 

 

La Hermandad hoy en día propone a los jóvenes de las parroquias y colegios una educación integral que contempla las siguientes dimensiones:

Personalización: “Llamados por nuestro propio nombre”.
Comunitaria: “Convocados a ser jóvenes con otros jóvenes”.
Educación de la fe: “Llamados al seguimiento de Cristo”.
Social: “Convocados a crear la civilización del amor”.
Nuestras opciones básicas
El carisma vocacional
En el proceso de identificación cristiana del joven, lo vocacional impregna nuestra pastoral juvenil.

En los Colegios de nuestra titularidad hemos incorporado esas opciones y principios en nuestro Carácter propio y los Proyectos educativos que incluyen también las características propias de la realidad social y cultural en las que se encuentra cada centro. Forma parte de nuestros principios de identidad la apuesta por la excelencia y calidad como respuesta a las familias que demandan un modelo educativo y pedagógico inspirado y sostenido en valores cristianos.

DECÍA EL BEATO MOSÉN SOL:

“La formación de la juventud, ¡ésa es la gran obra!…Creo que para realizarlo he puesto más trabajo y desvelos que para la misma Hermandad”.
“De las juventudes deben salir, por un lado, vocaciones que pueblen los seminarios, y, por otro, hombres prácticamente cristianos que lleven la vida a las parroquias”.